Análisis Filosófico de El show de Truman

El show de Truman - Peter Weir foto pelicula

¬ŅExiste el mundo? ¬ŅEs la realidad una ilusi√≥n? Estas son las preguntas a las que El show de Truman pretende dar respuesta.

En la industria cultural de Hollywood, uno difícilmente esperaría encontrar una película tan rica como El show de Truman.

La pel√≠cula cuenta la historia de un hombre, Truman Burbank (interpretado por Jim Carrey), nacido y criado (en el doble sentido) dentro de un gigantesco estudio de televisi√≥n creado para parecerse a la vida real. Truman cree que su peque√Īo mundo es el mundo entero. La ilusi√≥n la mantiene su entorno: su ¬ęmadre¬Ľ, su ¬ęesposa¬Ľ y su ¬ęmejor amigo¬Ľ, todos ellos actores, conspiran contra Truman. Imaginado por un productor megal√≥mano, Christof (interpretado por Ed Harris), sus acciones son constantemente filmadas por 5.000 c√°maras. Estas im√°genes son objeto de un exitoso programa de televisi√≥n.

Pero poco a poco Truman llega a dudar de la veracidad de su mundo. El final de la película, que muestra al héroe enfrentándose a la verdad (que finalmente elige), es memorable.

La cuestión del escepticismo o del genio maligno

Fue Descartes, siguiendo a los esc√©pticos griegos, quien sent√≥ las bases modernas de la duda. En sus Meditaciones, Descartes invoca la idea de un genio maligno, un ser omnipotente pero maligno cuyo √ļnico prop√≥sito es enga√Īarnos. Dada la posibilidad l√≥gica de que esa criatura exista, ¬Ņc√≥mo podemos estar seguros de que nuestras creencias sobre el mundo no son falsas? ¬ŅC√≥mo podemos estar seguros de que no nos est√°n enga√Īando? Christof representa a este genio del mal, el organizador de la gran ilusi√≥n. Pero con el estado actual de la tecnolog√≠a, ¬Ņes tan impensable un programa de televisi√≥n as√≠? ¬ŅQu√© valor le damos todav√≠a a la privacidad?

La Cueva y la Sociedad del Espect√°culo

En La sociedad de consumo, Debord se√Īala que las sociedades modernas consiguen desactivar la cr√≠tica integr√°ndola en el sistema, lo que denomina la cr√≠tica espectacular del espect√°culo. Los intelectuales denuncian los males de la televisi√≥n en los plat√≥s, los periodistas denuncian a la prensa en los peri√≥dicos, etc. As√≠, cuando Truman se arma de valor y sube a un barco para escapar, Christof convierte este drama en parte del espect√°culo. Incluso la verdad se funde con la ilusi√≥n. Pero al final es la Caverna de Plat√≥n a lo que m√°s se parece el Show de Truman: encadenado al fondo de la caverna, Truman vive de ilusiones. Es mirando hacia afuera que descubre la verdad, la de su manipulaci√≥n. Y al igual que los esclavos plat√≥nicos liberados, Truman encuentra inicialmente la verdad dif√≠cil de soportar. Una vez fuera, le corresponde al sabio Truman Burbank liberar a los dem√°s esclavos, es decir, a todos nosotros, de las garras de la televisi√≥n.

¬ęTodo el mundo es un escenario¬Ľ, nos dijo Shakespeare.

Escrito por: Gonzalo Jiménez

Licenciado en Filosofía en la Universidad de Granada (UGR), con Máster en Filosofía Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Desde 2015, se ha desempe√Īado como docente universitario y como colaborador en diversas publicaciones Acad√©micas, con art√≠culos y ensayos. Es aficionado a la lectura de textos antiguos y le gustan las pel√≠culas y los gatos.

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