El Positivismo

¿Qué es el Positivismo?

El positivismo es una escuela filosófica desarrollada por el sociólogo y filósofo francés Auguste Comte a mediados del siglo XIX.

Auguste Comte

Comte creía que la metafísica y la teología debían ser sustituidas por una jerarquía de ciencias, desde las matemáticas en la base hasta la sociología en la cima. La escuela se basa en la idea de que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico, y que dicho conocimiento sólo puede provenir de la afirmación positiva de teorías a través de un estricto método científico (técnicas de investigación de fenómenos basadas en la recopilación de pruebas observables, empíricas y medibles, sujetas a principios específicos de razonamiento). Para más detalles, véase la sección sobre la doctrina del positivismo.

Como sistema religioso, desarrollado por Comte más tarde en su vida, el Positivismo niega la existencia de un Dios personal y toma a la humanidad («el gran ser») como objeto de su veneración y culto, y en este sentido tiene similitudes con el Humanismo. Comte desarrolló un sacerdocio jerárquico, dogmas positivos, un culto organizado e incluso un calendario según el modelo del catolicismo.

División entre los Positivistas

Tras la muerte de Comte en 1857, surgió una división entre los Positivistas entre el grupo ortodoxo bajo la dirección de Auguste Comte (que mantuvo tanto la enseñanza científica como la religiosa del Positivismo) y un grupo disidente formado bajo Paul-Maximilien-Emile Littré (1801 – 1881). Se formaron grupos ortodoxos (con su culto, sacramentos y ceremonias) en Inglaterra, Suecia, Brasil y Chile. Para Littré, sin embargo, el Positivismo era esencialmente un método que limita el conocimiento humano al estudio de los hechos experimentales, y no afirma ni niega nada relativo a lo que pueda existir fuera de la experiencia. Por ello, Littré y sus seguidores rechazaron la organización religiosa y el culto del Positivismo.

Aunque no se trata de un gran movimiento en términos de contribuyentes individuales, su influencia en el pensamiento filosófico posterior fue bastante profunda. Los principios del Positivismo como sistema filosófico fueron aceptados y aplicados en Inglaterra por John Stuart Mill, una figura importante del movimiento del Utilitarismo. Más tarde, a principios del siglo XX, dio lugar al movimiento más estricto y radical del Positivismo Lógico.