El Fenomenalismo

¿Qué es el Fenomenalismo?

El fenomenalismo es la opinión de la Epistemología y la Filosofía de la Percepción de que los objetos físicos no existen como cosas en sí mismas, sino sólo como fenómenos perceptivos o conjuntos de datos sensoriales situados en el tiempo y el espacio. Un fenómeno es cualquier acontecimiento que puede percibirse a través de los sentidos de una persona o con su mente, y la teoría propone que no podemos experimentar nada más allá de los fenómenos de nuestras percepciones.

El fenomenalismo, por tanto, deriva de la visión metafísica de que los objetos son construcciones lógicas a partir de propiedades perceptivas. Sin embargo, lo que cuenta no es tanto la percepción real como la posibilidad condicional de percibir, de modo que incluso cuando no hay nadie en una habitación concreta que perciba una mesa, basta con decir que si hubiera alguien en esa habitación, esa persona percibiría la mesa.

El fenomenalismo puede considerarse, por tanto, una forma radical de empirismo o idealismo.

Los críticos han argumentado que, en el proceso de eliminar los objetos materiales del lenguaje y sustituirlos por proposiciones hipotéticas sobre observadores y experiencias, parece comprometernos con la existencia de una clase completamente nueva de objeto ontológico, la de los datos sensoriales que pueden existir independientemente de la experiencia. Otros han argumentado que la suposición de un observador irreductiblemente material (u observador potencial) requiere la existencia de un segundo observador para observar al primero (y un tercero para observar al segundo, etc.), lo que conduce a una regresión infinita. Otra objeción proviene de la relatividad perceptiva (por ejemplo, el papel pintado blanco se ve blanco bajo la luz blanca y rojo bajo la luz roja), y se pregunta en qué nos basamos para decidir cuál de las posibles hipótesis es la correcta si estamos obligados a confiar exclusivamente en los sentidos.

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Historia del Fenomenalismo

Las raíces del fenomenalismo como visión ontológica de la naturaleza de la existencia se remontan a George Berkeley y su Idealismo Subjetivo, que David Hume elaboró posteriormente. Las creencias de Berkeley eran un tipo temprano de teoría de paquetes (la idea de que los objetos están formados por conjuntos, o paquetes, de ideas o percepciones), y que cuando las características de un objeto ya no son percibidas o experimentadas por nadie, entonces el objeto efectivamente deja de existir (aunque Berkeley argumentaba que Dios siempre percibía todo, manteniendo así la existencia de objetos que no estaban sujetos a la observación de los humanos).

El empirista del siglo XIX John Stuart Mill desarrolló la primera teoría fenomenalista de la percepción (comúnmente denominada Fenomenalismo Clásico), que no requería la intervención de Dios. Habló de los objetos físicos como la «posibilidad permanente de la experiencia».

Sin embargo, como teoría epistemológica sólida, el fenomenalismo puede remontarse al idealismo trascendental de Immanuel Kant. Éste insistió en que el conocimiento se limita a los fenómenos, aunque nunca negó ni excluyó la existencia de objetos no conocibles por la experiencia (las «cosas-en-sí» o noumena), aunque no fueran demostrables.

A finales del siglo XIX, el filósofo bohemio-austríaco Ernst Mach (1838-1916) formuló una forma aún más extrema de fenomenalismo, que más tarde desarrollaron y perfeccionaron Bertrand Russell, A. J Ayer y el movimiento del positivismo lógico. Los fenómenos sensoriales, para Mach, son «datos puros» sin necesidad de ser experimentados por la mente o la conciencia de los sujetos. Los positivistas lógicos pasaron a formular la doctrina del fenomenalismo en términos lingüísticos.