El Deísmo

¿Qué es el Deísmo?

El deísmo es una forma de monoteísmo en la que se cree que existe un Dios, pero que éste no interviene en el mundo ni interfiere en la vida humana ni en las leyes del universo. Postula un creador no intervencionista que permite que el universo funcione por sí mismo según las leyes naturales.

El deísmo deduce la existencia y la naturaleza de Dios a partir de la razón y la experiencia personal, en lugar de basarse en la revelación de las escrituras sagradas (que los deístas consideran interpretaciones hechas por otros humanos y no una fuente autorizada) o en el testimonio de otros. Esto contrasta directamente con el fideísmo (la opinión de que la creencia religiosa depende de la fe o la revelación, en lugar de la razón). Tal vez pueda describirse mejor como una creencia básica más que como una religión en sí misma, y actualmente no existen religiones deístas establecidas.

Los deístas suelen rechazar los hechos sobrenaturales (por ejemplo, las profecías, los milagros, la divinidad de Jesús, el concepto cristiano de la Trinidad), y consideran su fe como una religión natural en contraste con una revelada por un Dios o creada artificialmente por los humanos. No ven a Dios como una entidad con forma humana; creen que no se puede acceder a Dios a través de ninguna religión organizada o conjunto de rituales, sacramentos u otras prácticas; no creen que Dios haya seleccionado a un pueblo elegido (por ejemplo, los judíos o los cristianos) para que sean los destinatarios de ninguna revelación o dones especiales; y, dado que consideran que Dios ha dejado atrás su creación, la oración no tiene sentido para ellos, excepto quizás para expresar su agradecimiento a Dios por sus obras.

Historia del deísmo

Las raíces del deísmo se encuentran en Heráclito y Platón, pero ganó popularidad con los teólogos naturales de la Inglaterra y Francia del siglo XVII, que rechazaban cualquier revelación especial o supuestamente sobrenatural de Dios. El descubrimiento de Isaac Newton de la gravitación universal explicaba el comportamiento tanto de los objetos terrestres como de los celestes y promovía una visión del mundo en la que el universo natural estaba controlado por las leyes de la naturaleza. Esto, a su vez, sugirió una teología en la que Dios creó el universo, lo puso en movimiento controlado por las leyes naturales y luego se retiró de la escena.

El primer uso del término «deísmo» en inglés se remonta a principios del siglo XVII (antes en Francia). Lord Herbert de Cherbury (1583 – 1648) es generalmente considerado el «padre del deísmo inglés» y su libro «De Veritate» (1624) la primera declaración importante del deísmo. El deísmo floreció en Inglaterra entre 1690 y 1740, y luego se extendió a Francia, especialmente a través de la obra de Voltaire, a Alemania y a América. Aunque él mismo no era deísta, el «Ensayo sobre el entendimiento humano» de John Locke (1690) marca un punto de inflexión importante en la historia del deísmo, y una teoría del conocimiento basada en la experiencia sustituyó a la anterior de las ideas innatas, culminando en la «Biblia deísta» de Matthew Tindal (1730).

Durante el siglo XVIII, los conversos al deísmo fueron Voltaire, Michel de Montaigne (1533 – 1592), Rousseau y Maximilien Robespierre (1758 – 1794) en Francia, y varios de los padres fundadores de los Estados Unidos de América. Sin embargo, con los escritos críticos de David Hume e Immanuel Kant, la influencia del deísmo empezó a decaer a medida que avanzaba el siglo XVIII.

Variantes del deísmo

El pandeísmo

Creencia de que Dios precedió al universo y lo creó, pero que ahora es equivalente a él: un compuesto de deísmo y panteísmo. El pandeísmo sostiene que Dios fue una fuerza o entidad consciente y sensible que diseñó y creó el universo, que funciona mediante mecanismos establecidos como parte de la creación. Dios se convirtió así en un ser inconsciente y sin respuesta al convertirse en el universo.

El panendeísmo

Compuesto de deísmo y panenteísmo. Sostiene que el universo es parte de Dios, pero no todo Dios, y que funciona según mecanismos naturales sin necesidad de la intervención de un Dios tradicional, algo similar al concepto de los nativos americanos del Gran Espíritu que todo lo impregna.

El polideísmo

Creencia de que existen múltiples dioses, pero que no intervienen en el universo: un compuesto de deísmo y politeísmo.