El Determinismo

¿Qué es el Determinismo?

El determinismo es la proposición filosófica de que todo acontecimiento, decisión y acción está determinado causalmente por una cadena ininterrumpida de sucesos anteriores. Esto no significa necesariamente que los seres humanos no tengan ninguna influencia sobre el futuro y sus acontecimientos (una posición más correctamente conocida como Fatalismo), sino que el nivel de influencia de los seres humanos sobre su futuro depende del presente y del pasado. Llevado a su extremo lógico, el determinismo sostendría que el Big Bang inicial desencadenó cada acción, y posiblemente el pensamiento mental, mediante un sistema de causa y efecto.

Así, una visión materialista o fisicalista del universo casi siempre implica algún grado de determinismo. Sin embargo, si se consideran las mentes o almas de los seres conscientes como entidades separadas (véase la sección sobre Filosofía de la Mente), la posición sobre el determinismo se vuelve más compleja. Por ejemplo, las almas inmateriales pueden considerarse parte de un marco determinista; o podrían ejercer una influencia causal no determinista sobre los cuerpos y el mundo; o podrían no ejercer ninguna influencia causal, ni libre ni determinada.

Otra variación surge de la idea del Deísmo, que sostiene que el universo ha sido determinista desde la Creación, pero atribuye la Creación misma a un Dios metafísico o causa primera fuera de la cadena del determinismo.

Algunos sostienen que si el determinismo fuera cierto, negaría la moral y la ética humanas. Sin embargo, hay quienes sostienen que, a través de un extenso período de desarrollo social, podría haberse formado una confluencia de acontecimientos para generar la propia idea de la moral y la ética en nuestras mentes (una especie de situación del huevo y la gallina).

Interpretación del determinismo

El determinismo puede interpretarse de dos maneras principales:

El Incompatibilismo

Creencia de que el Libre Albedrío y el Determinismo son categorías lógicamente incompatibles y por lo tanto mutuamente excluyentes. Esto podría incluir la creencia de que el determinismo es la realidad, y por lo tanto el libre albedrío es una ilusión (conocido como determinismo duro); o que el libre albedrío es verdadero, y por lo tanto el determinismo no lo es (conocido como libertinaje); o incluso que ni el determinismo ni el libre albedrío son verdaderos (conocido como incompatibilismo pesimista).

El Compatibilismo

Creencia de que el Libre Albedrío y el Determinismo pueden ser ideas compatibles, y que es posible creer en ambos sin ser lógicamente inconsistente. Según esta definición, el Libre Albedrío no es la capacidad de elegir como un agente independiente de una causa previa, sino como un agente que no está obligado a hacer una determinada elección. Esto conduce a la posición del determinismo blando, propuesto por el pragmatista estadounidense William James, basándose en que el determinismo duro conduce a un pesimismo sombrío o a un subjetivismo degenerado en el juicio moral.

Historia del determinismo

En el budismo existe una teoría llamada Origen Dependiente (o Surgimiento Dependiente), que es similar al concepto occidental de determinismo. A grandes rasgos, afirma que los fenómenos surgen juntos en una red interdependiente de causas y efectos, y que cada fenómeno está condicionado por todos los demás y depende de ellos.

Según el antiguo «Yi Jing» chino (o «I Ching», el «Libro de los Cambios»), una especie de voluntad divina establece las reglas fundamentales para el funcionamiento de las probabilidades en las que se basa el universo, aunque la voluntad humana también es un factor que influye en la forma de afrontar las situaciones del mundo real que encontramos.

En Occidente, los atomistas de la antigua Grecia, Leucipo y Demócrito, fueron los primeros en anticipar el determinismo al teorizar que todos los procesos del mundo se debían a la interacción mecánica de los átomos.

Con la llegada de la física newtoniana, en el siglo XVII, que describe la materia física del universo como algo que funciona según un conjunto de leyes fijas y conocidas, empezó a parecer que, una vez establecidas las condiciones iniciales del universo, el resto de la historia del universo se produce inevitablemente, (más bien como las bolas de billar que se mueven y golpean entre sí de forma predecible para producir resultados previsibles). La incertidumbre siempre fue un término que se aplicaba a la precisión del conocimiento humano sobre las causas y los efectos, y no a las causas y los efectos en sí.

Desde principios del siglo XX, la mecánica cuántica ha revelado aspectos de los acontecimientos que antes estaban ocultos, y se ha demostrado que la física newtoniana no es más que una aproximación a la realidad de la mecánica cuántica. A escala atómica, por ejemplo, las trayectorias de los objetos sólo pueden predecirse de forma probabilística. Algunos sostienen que la mecánica cuántica sigue siendo esencialmente determinista; otros, que sólo tiene la apariencia de serlo; otros, que la mecánica cuántica niega por completo el determinismo de la mecánica clásica newtoniana.

Tipos de determinismo

El determinismo causal

Creencia de que los acontecimientos futuros son necesarios por los acontecimientos pasados y presentes combinados con las leyes de la naturaleza. Así, todos los acontecimientos tienen una causa y un efecto y la combinación precisa de acontecimientos en un momento determinado da lugar a un resultado concreto.

El determinismo lógico

Noción de que todas las proposiciones (es decir, las afirmaciones u oraciones declarativas), ya sean sobre el pasado, el presente o el futuro, son verdaderas o falsas. Se plantea entonces la cuestión de cómo pueden ser libres las elecciones, dado que lo que uno hace en el futuro ya está determinado como verdadero o falso en el presente.

El determinismo ambiental

Opinión de que el entorno físico, y no las condiciones sociales, determina la cultura.

El determinismo biológico

Idea de que todos los comportamientos, creencias y deseos están fijados por nuestra dotación y composición genética y no pueden cambiarse.

El determinismo teológico

Creencia de que existe un Dios que determina todo lo que harán los seres humanos, ya sea conociendo sus acciones de antemano (mediante alguna forma de omnisciencia) o decretando sus acciones de antemano.

El emergentismo (o generativismo)

Sostiene que el libre albedrío no existe, aunque se experimenta una ilusión de libre albedrío debido a la generación de variaciones aparentemente infinitas en el comportamiento a partir de la interacción de un conjunto finito (y determinista) de reglas y parámetros. Así, la imprevisibilidad del comportamiento emergente que vemos en la vida cotidiana procede en realidad de procesos complejos, pero totalmente deterministas.