Analisis Filosofico de La guerra del fuego

La guerra del fuego - Jean-Jacques Annaud foto pelicula

La Guerre du Feu, de Jean-Jacques Annaud, cuenta la historia de un grupo de hombres en la prehistoria. Sin embargo, sería un error leer esta película como una película histórica. Es una fábula sobre la condición humana y su capacidad de adaptación, no un informe sobre los cromañones.

Los temas filosóficos atraviesan esta obra: relación con los demás (sociabilidad), relación entre el hombre y la naturaleza.

¿Cómo ha sobrevivido el hombre? es la pregunta que resume La guerra del fuego.

La tecnología como reflejo de la condición humana

La película gira en torno al fuego, ese viejo símbolo de la tecnología y, por tanto, de la superioridad del hombre sobre las demás especies: la tribu no sabe crear el fuego por sí misma, así que nombra a un guardián de la única llama que tienen para calentarse y alimentarse. El fuego, la técnica, se presenta desde el principio como la línea divisoria entre el confort, la esperanza, en definitiva la vida, y el frío y la muerte. Como recurso vital, la llama está celosamente guardada, controlada, aunque escurridiza. Esta es la paradoja de la tecnología: la voluntad de control y la imposibilidad de control. Con la tecnología, el hombre sólo puede aprender la modestia y la dualidad de su condición, tanto la fuerza como la debilidad (véase también la lectura de Ser y Tiempo sobre el tema)

Un ataque de una tribu rival hará que la banda sea despojada de su objeto sagrado. Están entonces condenados a vagar, sin refugio ni esperanza. A continuación, encargan a los tres mejores guerreros que recuperen el fuego y dirijan esta especie de guerra tecnológica. Estos últimos se enfrentan, sin éxito, al Neanderdal, ilustrando así la insociabilidad del ser humano. Pero capturan a un Homo Sapiens, llamado Ika, del que tendrán mucho que aprender: en efecto, éste tiene el conocimiento del fuego. El fuego pierde su carácter mágico y se convierte en una habilidad, en un oficio. El salto es prodigioso, los cromañones tienen ahora lo suficiente para salir de su cueva. Ika, como el filósofo de la República platónica, ha liberado a los esclavos ignorantes de la tecnología.

Un fresco humanista

Annaud ofrece así una concepción optimista del hombre: es un ser conocedor, en perpetuo progreso. La tecnología le permite pasar de la ignorancia al conocimiento, de la indigencia a una vida tranquila. Esto implica también una responsabilidad total del hombre: nadie, ni nada, salvo él mismo, puede salvarlo. Responsable de sus progresos, pero también de sus fracasos y contratiempos. Es, por tanto, una película humanista, en el sentido de la creencia en la capacidad humana.

Por último, podemos observar una nota feminista en esta Guerra del Fuego: es efectivamente una mujer la que aporta el conocimiento del fuego al hombre. También enseña a hacer el amor. La mujer, nos dice Annaud, es el futuro del hombre.